domingo, 1 de octubre de 2017

Enselvada

Sus ojos se abrieron velados por una sombra blanca. Creía que se estaba quedando ciega cuando de repente vio cómo dos personas con uniforme verde estaban junto a ella con herramientas quirúrgicas. Quería gritar pero no podía abrir la boca, otra sombra blanca estaba en sus labios impidiendo su apertura. 
Intentó mover uno de sus brazos para tocar los de las personas con uniforme verde, pero tampoco pudo.
Sonó el teléfono, un señor que se hacía llamar Benya, daba instrucciones sobre cómo debían proceder a abrir el cuerpo del ente. ¿El ente?, ¿quién era?. Nadie podía escucharla, empezaron a tocar su piel, estaba adherida y le hacían daño. Sabía que éste era sólo el comienzo de todo lo que le esperaba...



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