miércoles, 1 de junio de 2016

Tengo hambre...

Desde que finalicé la formación de Artes Escénicas y a raíz de viajar a New York empecé a tener hambre...hambre de saber...hambre de aprender...hambre de formación...hambre de crear...
Cuando hablo de hambre, lo utilizo en el más estricto sentido de la palabra, tomemos las acepciones oficiales de la palabra hambre:

1. f. Gana y necesidad de comer.
2. f. Escasez de alimentos básicos, que causa carestía y miseria generalizada.
3. f. Apetito o deseo ardiente de algo.

Tomo la formación, el aprendizaje, la creación como alimentos que nutren al ser humano, y en este caso a mi persona. 

Se suele tener la convicción, lo que nos transmiten en la educación reglada de este país, de que uno va al colegio, luego al instituto e inmediatamente a la universidad para después tener una trabajo "de provecho", el problema es que a nuestra generación ese trabajo y todo lo que nos han venido no llega así como así; es decir estamos en la sociedad de la venta y el robo de ilusión. Se juega con nuestros sueños, y siempre se habla del futuro, ¿pero qué pasa aquí y ahora?
Para mi lo que pasa aquí y ahora es nosotros, lo que queremos y lo que podemos hacer. A medida que voy creciendo y se van asentando reflexiones, que tienen que ver con el recorrido de experiencias vividas, más quiero aprender; y por ello afirmo que el verdadero aprendizaje empieza cuando uno termina una carrera.

A veces deseo que el día tuviera más horas...y supongo que es tarea de toda una vida aceptar las horas que tiene e intentar vivirlas. 
Creo que en este sentido, el hambre es bueno, y ojalá nunca deje de sentir esa necesidad y ese deseo por mi profesión y mi vida. 

¡Salud y Arte!