miércoles, 24 de febrero de 2016

Desenlaces inesperados

¡Qué razón tenía Charles Chaplin cuando dijo, una de las frases que a mi más me ha gustado tomar en la vida y en la escena: “La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos”!

 La semana pasada tuve el placer de estar actuando en el Teatro Auditorio del Revellín de Ceuta con el personaje de Gretel en el espectáculo "Hansel y Gretel". Desde que llegamos al teatro la atención, por parte del personal, fue impecable, nos ayudaron en todo, montamos la escenografía más rápido que nunca, gracias a todos los técnicos de los que dispone el teatro. Esto nos hizo pensar a lo que estamos llegando en Madrid o en otras comunidades y cómo estamos acostumbrados a un trato nefasto.

Tuvimos siete funciones, seis de ellas en campaña escolar, por las que pasaron más de 2000 niños/as de todo Ceuta. La mezcla de culturas fue una de las cosas que más me ha apasionado de este viaje, en la comida, en las familias, en los colegios. Ha sido maravilloso escuchar las preguntas de los niños/as al finalizar cada función. He disfrutado mucho de mi trabajo durante estos días en Ceuta.

Cuando acabamos nuestra última función tuvimos que salir corriendo porque se aproximaba un temporal que podía dejarnos aislados y sin poder regresar a Madrid. Finalmente los barcos esa noche y al día siguiente no pudieron salir debido al gran oleaje. Tuvimos que quedarnos en Ceuta dos noches más y cancelar nuestra función del domingo. El domingo pudimos viajar, aunque la sensación de haber estado aislados sin poder realizar nuestro trabajo producía una gran sensación de impotencia. Cuando por fin viajamos hacia Madrid, tuvimos un percance con nuestro vehículo que nos dejó tirados al pasar Granada. Finalmente y tras tres horas de espera conseguimos un vehículo de sustitución y emprendimos la vuelta. 
De todo esto, lo que me queda es que todos estemos bien, que no haya pasado nada que sea irrevocable y sobre todo valorar la vida. Por muy pequeños que sean los accidentes, cuando ves que algo está cerca, valoras todo lo que tienes de forma diferente y queda el disfrute de nuestro trabajo en los días anteriores.

A Hansel y Gretel les costó volver a su casa y cuando lo hicieron eran mayores y habían madurado. Los viajes te hacen madurar, de alguna forma, cada vez que los realizas.

Así como decía Chaplin, que la vida es una obra de teatro que no permite ensayos, yo lo corroboro con ésta experiencia y apuesto pro vivir cada momento intensamente. Los desenlaces inesperados, al igual que en una obra o una película, dejan una sensación agridulce que te hace reflexionar. 
Por eso: cantemos, riamos, lloremos y vivamos intensamente cada momentos de nuestras vidas antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos. 

¡Salud y Arte!