jueves, 21 de enero de 2016

Hacía tanto tiempo

Tenía las manos hinchadas, siempre se le ponían así por el calor o cuando subía a un avión. No quería que la encontrara en ese estado. Su cara también se hinchaba por momentos, pensaba que iba a llegar ya...

Tenía muchas ganas de verla, aunque no entendía por qué tenían que seguir escondiéndose. Sentía que no se escondían de nadie sino del mundo en general. Estaba perdiendo la cabeza completamente y no sabía separar lo que era realidad de lo que era sueño. Hacía tanto tiempo.

No era normal lo que le estaba pasando, tuvo que desatarse los zapatos y quitarse las medias. Las piernas estaban tomando un color diferente al habitual. Tenía que buscar ayuda. Pero...¿y si él llegaba y no la encontraba?. No, tenía que esperarle, en eso habían quedado. No podía cargar con la maleta, llevaba toda su vida ahí dentro.

Sus pasos eran torpes, paró en un puesto donde vendían rosas blancas y compró una. Siempre le habían dicho que era demasiado romántico pero ella lo merecía, lo merecían los dos. Hacía tanto tiempo.

Un recuerdo le vino a su mente, ¿estarían también hinchadas sus neuronas?,: un vaso de vino en la cena de esa misma noche, derramado en toda la mesa, su marido le cambió el vaso y le trajo una copa nueva.

Todos estos años comunicándose por carta habían sido dulces y ácidos al mismo tiempo. Sentía que volvía a ser un chico de quince años y ella su primer amor. Hacía tanto tiempo.

Su respiración cada vez era más lenta, poco a poco sus párpados fueron venciendo hasta cerrarse por completo.

Por fin llegó al sitio en el que ella lo esperaba. Había tardado tanto que ella se había quedado dormida. Se acercó a ella y le apartó el pelo de la cara, puso la rosa en sus rodillas y se sentó junto a ella. En ese momento comprendió que habían esperado demasiado tiempo.

Por fin lo vio, se sentía en un profundo sueño del que no iba a despertar.