jueves, 22 de octubre de 2015

Aún hoy

Tomemos como reflexión lo que Jerzy Grotowsky y Eugenio Barba defendían en el capítulo "Un nuevo testamento del teatro", enmarcado en el libro Hacia un teatro pobre

  • El actor es un hombre que trabaja en público con su cuerpo [...] si este cuerpo no muestra lo que es, algo que cualquier persona normal puede hacer, entonces no es un instrumento obediente capaz de representar un acto espiritual. Si es explotado por dinero y para ganar el favor del público, entonces el arte de actuar linda con la prostitución. Durante muchos siglos el teatro ha sido asociado con la prostitución en un sentido de la palabra o en otro. 

¿Esta afirmación que proviene de los años 70 (año de la primera edición de este libro)puede aplicarse a nuestros días?
Lo primero quiero matizar que cuando ellos mencionan al actor, hombre y masculino; yo menciono, también, a la actriz, femenino.
Me parece muy interesante ver cómo lo que defienden estos maestros puede aplicarse en el día de hoy. Relacionan al cuerpo y a cómo éste debe transformarse para dar vida a un personaje. En esa transformación el cuerpo se convierte en un instrumento, si éste, a su vez es explotado a nivel económico ahí llega la semejanza con la prostitución. Yo tomo la semejanza por otro lado y la asocio más a una explotación laboral que a una explotación de un cuerpo. El cuerpo, como actores y actrices nos acompaña pero nuestra profesionalidad se mide en el valor que le pongamos a nuestro trabajo y en la calidad, energía y formación que pongamos en el mismo. ¿Cuántas salas hacen que nuestras producciones sean "a taquilla"?; ¿Cuántas producciones son de muy baja calidad pero se realizan como "churros" con tal de sacar dinero?; ¿es bueno lo que se considera "comercial"?; ¿en cuántos trabajos te dicen que es no remunerado pero que te puedes quedar el material?. Vuelvo al ejemplo del médico, ¿le dicen a éste que las consultas que pase en el día de hoy se cobran según el número de pacientes que tenga?.
Me parece interesante reflexionar sobre este tema, puesto que puede considerarse como lejano pero está mucho más presente de lo que pensamos. A nivel superficial la separación puede estar mucho más clara,  pero internamente cambia en el concepto que cada país tenga por cultura. En este país, el instrusismo que existe concretamente en la profesión puede asociarse, también, a dicha afirmación.
Para acompañar esta reflexión me parece importante asociarla a este maravilloso vídeo en el que se puede ver un entrenamiento corporal en el Laboratorio de Grotowsky, y como sus actores transforman su cuerpo y éste se convierte en un valiosísimo instrumento. 
¡Salud y Arte!