martes, 29 de septiembre de 2015

¿Realidad = técnica?

Según la definición de la RAE, comprendemos por actor/actriz (del latín actrix, -īcis) aquel hombre o mujer que interpreta un papel en el teatro, televisión o cine.

Si tomamos esta definición como premisa de una profundización y estudio de lo que ha sido y es el trabajo del actor para la sociedad, observamos que el hecho de ser personas que interpretamos un papel nos coloca en un realismo de nuestro trabajo erróneo. Es decir, si la definición fuera: profesión que comprende el trabajo sobre un personaje y su interpretación.

Si tomamos la definición de la RAE, actor podría ser cualquiera, ya que los seres humanos tendemos a cambiar muchas veces y a ejercer un papel diferente según la situación en la que nos encontremos.

Comparemos, la definición de actor, con la definición de médico, dicha profesión, en su segundo significado en la RAE, es definida como aquella persona legalmente autorizada para profesar y ejercer la medicina.

Como podemos observar, la diferencia se encuentra a simple vista: en el caso de los médicos es una persona legalmente autorizada y en el caso de los actores es una interpretación de un papel.

En base a estas comparativas observamos cómo, desde un punto de vista externo, nuestra profesión es concebida como algo en lo que no se requiere formación que nos autorice para ejercer nuestro trabajo, cualquiera puede hacerlo.

Desde ningún punto de vista estaría permitido que alguien que no es cirujano se atreviera a operar, no obstante, alguien que no es actor si que puede ejercer como tal.



Nos encontramos en un momento social en el que se confunde interpretación actoral con realidad. Existen directores que ya no buscan un actor con técnica que interprete un papel, sino que buscan personas que hagan de sí mismos.  Esta afirmación nos lleva a una pregunta ¿nuestra profesión está desapareciendo?
¡Salud y Arte!